Paisajes Inciertos 

(1999 - 2004)

En esta nueva serie quedan pocas fotos de las anteriores, sin embargo para mi siguen siendo "Paisajes Inciertos".


Por ahora esta temática no se agota y donde voy veo cosas ínfimas o enormes que me llaman la atención. Lo mínimo pasa a ser máximo y lo máximo, mínimo. Es un juego que en el momento actual me divierte.

 

Cuando viajé a Nueva Zelanda en Febrero de 1998, quedé muy impactada por la naturaleza maravillosa de esas islas. Pero sin duda el momento más fuerte fue cuando llegué a Rotorúa, ciudad rodeada de tierras volcánicas. En uno de los paseos me encontré con que la tierra no era como yo la veía en la Argentina sino que tenía una vida intensa y activa muy impresionante. Me dejé llevar por ese sentimiento y sentí como si hubiera estado recorriendo mi cuerpo por dentro. Tomando contacto con todo lo que está vivo adentro de uno pero que por ser algo tan natural no se llega a percibir ni a tomar conciencia de ello. Ahí estaba la tierra volcánica en movimiento con sus colores y formas, transformándose en otros colores y otras formas y yo enloquecida tomando fotografías descubriendo una fuerza interna hasta entonces no vivenciada por mi.

 

A principios de 1999 me mudo a Santa Ana, un balneario en las costas uruguayas. Como todo balneario, la vida social transcurre durante el verano. Cuando el otoño comienza, las vacaciones llegan a su fin y el lugar queda en silencio y soledad. Caminar sola por las playas desiertas es una experiencia increíble; se comienzan a escuchar y ver cosas que antes nunca habíamos percibido. Así fue como encontré luego de muchas caminatas y meditaciones, el placer de la soledad y el silencio y poco a poco se me fueron presentando las fuerzas de la naturaleza. La luz cobró dimensiones increíbles y las formas comenzaron a hacerse visibles a mis ojos y así finalmente un día encontré estas imágenes. Se me presentaron, las vi y las fotografié. Simplemente con mi cámara caminando por la playa. Regalos del universo, a quien quedo eternamente agradecida.